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Un hotel de veinte cuartos no necesita menos sistema que uno de doscientos: necesita el mismo rigor sin la burocracia y sin pagar por módulos que nunca va a abrir.
El hotel boutique vive en la zona incómoda del mercado. Es demasiado chico para el PMS de cadena internacional —que cobra por habitación y pide un consultor para cambiar una tarifa— y demasiado serio para seguir llevando la ocupación en una hoja de cálculo compartida.
INNKEY México cubre esa franja con el mismo rigor operativo del motel de paso y sin módulos que no vas a abrir: el plan Starter existe justamente para una propiedad sola que quiere dejar el papel.
El widget de reservas se incrusta en tu propio sitio, cobra con Stripe y admite cupones. La reserva entra al mismo calendario que ve la recepción, sin pasar por un tercero y sin comisión de intermediario.
El estado del cuarto se ve en el tablero y lo cambia la camarista desde su propio dispositivo: sucio, en limpieza, listo, bloqueado por mantenimiento. La gerencia ve quién limpió qué y cuánto tardó, sin llamadas por radio.
La factura se timbra con CFDI 4.0, concepto por concepto, con el ISH como impuesto estatal — que es donde se equivocan casi todos los sistemas genéricos. El detalle está en CFDI 4.0 para hoteles.
Si tu propiedad tiene restaurante o bar, el consumo se carga al cuarto desde el punto de venta y sale en la misma cuenta al check-out. Los ocho módulos, con capturas reales, están en módulos.
Treinta minutos por videollamada con tu propia operación: check-in, corte de caja, restaurante y reservas web. A la mitad apagamos la red y seguimos.
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